el amor
¿Dónde hay amor? es una frase que escuché hace poco y que como muchas otras frases me ha sumido en una profunda reflexión. En realidad se trataba de una pregunta mal formulada por una amiga japonesa tratando de decir ¿Dónde está tu novio? Esto me hace llegar a la conclusión de que podríamos asociar amor con pareja, pero, de hecho hay tantas subclases de amor que creo que deberían inventarse nuevas palabras para cada aspecto: el amor de padres a hijos, el amor entre hermanos, el amor espiritual, el amor hacia las cosas, el amor a tu comunidad, la devoción, la fe, la autosatisfacción, el amor pasional. Todas estas subclases incluyen un manifiesto cariño, que no es otra cosa que el pequeño pero fuerte regocijo emocional que nos hace querer algo. Ahora entra el término cariño y se difumina con el amor, porque muchas veces sentimos más cariño que otra cosa y lo disfrazamos en nuestra propia mente para convertirlo en amor. O a veces el amor se disfraza de cariño y entonces vive encapsulado hasta que eclosiona y, como los ovíparos, es inmediatamente devorado por un predador o logra sobrellevar todas las adversidades y crece como un animal hermoso y altivo.
Para mí, el amor pasional es desear el bien a la otra persona incluso por encima de tu propio bienestar, esto podría sonar un poco enfermizo, pero secretamente anhelo y deseo que la otra persona sienta lo mismo; lo que me lleva a pensar que el amor es egoísmo. Sin embargo, esto no quiere decir que sea algo malo. Este sentimiento incluye varias facetas, que muchas veces se superponen, como la pasión o el deseo carnal (muy presentes durante los primeros momentos de contacto), la costumbre (esa necesidad de estar con la persona aunque no hay un sentimiento tan pasional como al principio), la familiarización (cuando llegamos a creer que conocemos a la persona y sabremos cómo actuaría, lo que nos proporciona tranquilidad emocional), etc. Asimismo, la admiración y adulación personal son un importante motor para que la pasión perdure. Es por esto que creo que sin una debida satisfacción intelectual y, en mayor medida, un nivel de inteligencia emocional equilibrado, el amor pasional jamás podrá desarrollarse satisfactoriamente e incluso me atrevería a decir que se queda en deseo carnal, mejor conocido como relaciones de 1 noche.A pesar de mi no excesiva experiencia en el "amor", me he dado cuenta de lo difícil que es pronunciar estas palabras aunque uno las sienta. ¿Por qué nos cuesta tanto expresar nuestros sentimientos? Decir te amo parece la tarea más abismalmente complicada. Incluso expresar nuestro cariño es complicado. ¿Será que la sociedad que pretende basarse en el amor al prójimo nos enseña a contener y esconder nuestros sentimientos por temor a la vergüenza? Los factores culturales tienen muchísimo que ver desde luego, incluso los he podido vivir en mis propias carnes gracias a la multiculturalidad de Barcelona. Y aunque a muchos les cueste más que a otro, en general cuesta.

El amor nunca debe ser motivo de vergüenza, aunque muchas veces causa dolor, desesperación, y demás sentimientos negativos que eclipasan las canciones de "amor" desde siempre. A lo mejor, sufrir es querer. Yo siempre me quedaré con una mítica frase de película "Amar es no tener jamás que pedir perdón"
